GENERALIDADES DEL SEGURO
A. EL SEGURO : UNA NECESIDAD
“El seguro es el recurso por medio del cual un gran número de existencias económicas, amenazadas por peligros análogos, se organizan para atender mutuamente a posibles necesidades, tasables y fortuitas, de dinero”. (Teoría General del Seguro, Alfredo Manes, Tomo I página 2).
A medida que se presenta el avance cultural y tecnológico, incrementa la NECESIDAD del seguro y se estima la gran importancia de este sistema que representa “protección”.
Es un hecho que el éxito y el mantenimiento en el mercadeo, de cualquier actividad económica depende hoy día, del seguro. Ya que él garantiza la compensación del perjuicio económico experimentado por un patrimonio a consecuencia de un infortunado suceso, que de no estar debidamente asegurado, llevaría a quien lo soporta, sin duda alguna, a la bancarrota.
B. ORIGEN DE LA NECESIDAD
La necesidad puede encontrar su causa en un hecho natural, en un acto del hombre o en un acontecimiento de la actividad económica.
1. Un hecho natural :

La naturaleza es una de las fuentes más significativas del riesgo. Sus manifestaciones más frecuentes son la muerte, el terremoto, el rayo, las inundaciones, las erupciones volcánicas, los huracanes, las amenazas de animales salvajes, entre otros. En general, eventos considerados como catastróficos según su magnitud y su acción devastadora.
2. Un acto del hombre :

La actividad humana puede dar origen a accidentes que provocan la muerte, la incapacidad de las personas que limita su desempeño personal y laboral, los atentados contra la propiedad (robo, estafa, terrorismo), resultantes de hechos culposos o dolosos, entre otros.
3. La actividad económica :

La evolución económica de un país puede llevar, en un momento crítico, a las sociedades existentes en la industria, la banca y el comercio a situaciones como la bancarrota, la quiebre, la huelga o el desempleo. Estos momentos también generan necesidad de protección de parte de la Industria Aseguradora.
C. CARACTERÍSTICAS DE LA NECESIDAD
La necesidad, entendida en su sentido natural, es suficiente como base del seguro. El criterio de la necesidad, expuesta por el profesor Alfredo Manes amplía en forma exacta el campo del seguros, y lo pone más a tono con las exigencias de la vida moderna.
Para que la necesidad pueda ser objeto de la protección por parte del seguro, debe ser :
1. Posible
Las necesidades actuales y pasadas escapan al dominio del seguro, es decir, no son necesidades posibles, sino ciertas. El seguro no actúa en relación con riesgos en estado de daño, porque éstos exceden sus posibilidades técnicas. Los riesgos en estado de daño son aquellos que de la posibilidad han pasado al acto.
De lo anterior podemos concluir que la necesidad ha de ser futura y no actúa respecto a las necesidades imposibles o ciertas.
La muerte, por ejemplo, es un hecho absolutamente cierto ; pero el día de su ocurrencia es incierto, y por tal motivo esa fecha es el objeto de la protección del seguro.
2. Tasable
Las necesidades han de ser mensurables en su número y en la cuantía de las erogaciones a que den origen. El Cálculo de Probabilidades, La Ley de Los Grandes Números y La Estadística son fundamentos técnicos del seguro, que sirven como principios constantes, para regular la ocurrencia de hechos casuales.
3. Fortuita
Es fortuito el acontecimiento que no depende exclusivamente de la voluntad y control del individuo, tales como el rayo, el terremoto o cualquier hecho de la naturaleza.
Igualmente pueden considerarse fortuitos, y son técnicamente asegurables, los hechos culposos, dependiendo del grado de culpa. No están conectados a la voluntad de la persona como causa exclusiva ; tienen algo de voluntarios ; como por ejemplo, la imprudencia, la negligencia, el descuido y la impericia.
4. Económica
Es decir estimable en dinero. Porque el hombre también puede estar amenazado por otro tipo de necesidades inciertas que no puede atender el seguro. Así el seguro puede atender, por ejemplo, la reparación de un propiedad averiada por el fuego, o la reposición de una mercancía extraviada, los daños y averías propias del funcionamiento de una máquina, el daño o destrucción de los bienes de terceras personas.
5. Pluralidad de Asegurados
Para que el seguro sea técnicamente posible, se requiere que “un gran número de existencias económicas” pueda acogerse a sus beneficios. Así, no podrá haber seguro entre 4 ó 5 personas que se comprometan, por medio de un contrato privado, a auxiliarse mutuamente en la satisfacción de sus necesidades eventuales.
Este requisito responde a una necesidad técnica, porque la estadística no opera sino en relación con los grandes números y ella es básica para el adecuado funcionamiento del seguro.
Lo que resulta difícil precisar es el “número de existencias económicas” que es necesario reunir para que la organización aseguradora se desenvuelva sin graves consecuencias. Es además muy variable, según el tipo de riesgos que se pretende prevenir o eliminar. Pero en términos generales, podría aceptarse esta norma : “ Gran número de existencias económicas “ es aquel que es suficiente para que el cálculo de probabilidades arroje datos racionales.
Y ¿qué es “una existencia económica” ? Simplemente una persona natural o jurídica, privada u oficial. El individuo, la entidad particular y aún El Estado. En sus diversas manifestaciones, pueden acogerse a la protección del seguro.
LA MUTUALIDAD OTRO ELEMENTO DEL SEGURO
Este es otro elemento esencial del seguro que lo hace atractivo, porque de él surge una consecuencia en el orden económico : la reducción de costos. La mutualidad supone la cooperación recíproca de un conjunto más o menos numeroso de personas o entidades para atender la satisfacción de una necesidad incierta. Esto se logra a través de una organización mutualista (La Aseguradora), con la que resulta menos oneroso buscar una solución con un criterio personal.
Sin embargo, en virtud de su carácter mutual, el seguro supone un aporte que puede ser alto o bajo según el grado de incertidumbre de la necesidad.
El conjunto de todas la primas constituye el fondo común de los asegurados, que se utiliza para atender las necesidades de cada uno de ellos a medida que se vayan presentando. El fondo común puede formarse con anterioridad o con posterioridad.
El primer sistema supone la fijación anticipada de las primas con base en los cálculos que arroje la experiencia anterior de las entidades aseguradoras o en los datos de la estadística.
El segundo implica la distribución entre los asegurados, a prorrata de sus respectivos intereses, de las indemnizaciones cubiertas dentro del período anterior y de los gastos de administración del negocio.
En la práctica es más usual el primer método que el segundo, aunque éste puede ser más equitativo. Conviene agregar que el uso de este segundo método es frecuente en las organizaciones de tipo mutualista y compatible con su naturaleza y mecanismo.
